BIDASOA(28/01/06)

MIGUEL BARDEM DIRECTOR DE CINE

«Mi padre me decía que no siguiera en este oficio, si quería vivir bien»

Esta tarde se clausura en Kabigorri el ciclo-homenaje a Juan Antonio Bardem. Su hijo Miguel, director de cine, le recuerda en esta entrevista

MARÍA JOSÉ ATIENZA/

Siguiendo la trayectoria familiar, Miguel Bardem ha dirigido, con reconocimiento de público y crítica, varios largometrajes y películas documentales. Entre rodaje y rodaje -ahora prepara «la dos de Mortadelo y Filemón»- trabaja en publicidad, que es lo que da de comer a muchos realizadores. El cine, salvo casos contados, cubre escasamente las necesidades de la vida cotidiana. De la ruina a la que se condenan por voluntad propia las gentes de la farándula, ya le advirtió su padre, pero también le dejó en herencia la ingobernable pasión por el oficio. Un rodaje publicitario impide a Miguel estar presente hoy -«y bien que lo siento», dice- en la clausura del homenaje a Juan Antonio Bardem (20.15 horas, en Kabigorri).

El director de cine Miguel Bardem, hijo de Juan Antonio Bardem, junto a un retrato de Marylin Monroe. [EFE]

- ¿De las películas que dirigió Juan Antonio Bardem, cuál es su favorita?

- La que más me gusta es Nunca pasa nada, la película con la que van a cerrar el ciclo de homenaje, porque es bastante arriesgada. También me gusta mucho Jarabo, que aunque es una especie de TV movie o, al menos, se hizo con ese fin, me parece que es de lo mejorcito que ha hecho mi padre.

- Los años oscuros dieron una fantástica generación de directores de cine, que rodaron grandes películas y recibieron premios internacionales. ¿Cómo lo hicieron, a pesar de los obstáculos?

- Por la originalidad que tuvieron para engañar a la dictadura, a la censura, más concretamente. Hacer cine era como rizar el rizo. Cada vez que se planteaban rodar una película, tenían que pensar: 'A ver cómo cuento lo que quiero, sin que se den cuenta'. Eso deja siempre un poso de cinismo y de crítica. A mí siempre me ha parecido muy divertido cómo se las arreglaron para contar las cosas sin que se notara, sin que se dieran cuenta los censores.

- ¿Hubo mucho trabajo de Juan Antonio Bardem que quedó en el cajón por no pasar la censura?

- Hubo guiones que nunca salieron, no por la censura en sí, sino porque a nadie le iba a interesar producirlos. Había una censura previa, el miedo del productor o de la gente que iba a poner el dinero a ser censurado y perder toda la inversión. Era bastante arriesgado hacer películas. Aquéllos sí que eran productores, porque se arriesgaban mucho. A pesar de del engaño del guionsta o del director, los productores se la jugaban de alguna manera. Como pasó en Viridiana, de Buñuel, por ejemplo, que hasta que no le dieron el premio en Cannes, no se pudo estrenar en España.

- ¿Tiene algún recuerdo especial de la militancia política de su padre?

- Me acuerdo muy bien del día que se murió Franco. Aparte de alegrarnos mucho, me dejaron sin colegio y nos fuimos todos de vacaciones a la playa. Fue una maravilla. Luego, recuerdo bien, cuando era pequeño, que siempre que había algún problema político, mi familia se asustaba mucho, porque mi casa siempre estaba llena de panfletos y eso debía de ser bastante peligroso.

- ¿En una familia como la suya, es difícil dedicarse a otra cosa que no sea el cine o el teatro?

- ¿No, hombre! Se puede ser lo que uno quiera. Yo, lo que pasa, es que siempre he estado en este medio y me ha gustado mucho. La verdad es que intenté hacer informática, pero duré creo que seis meses y volví a lo que era el oficio.

- ¿Le animó su padre a seguir sus pasos?

- ¿No, qué va! Siempre me dijo que esto era una ruina y que me dedicase a otra cosa si quería vivir bien. Y tenía toda la razón. Cuando haces una película, se te van dos o tres años y con eso no puedes vivir, a no ser que vivas en Estados Unidos y te paguen acorde a los años de trabajo que has invertido o que tengas mucho éxito, cosa que no es mi caso.

- Bueno, no puede decir usted que le haya ido mal.

- No, no, pero conozco a muchos compañeros a los que les ha ido peor. Para dedicarse a esto, hay que buscarse la vida. Yo hago publicidad cuando me llaman, porque con algo tengo que ganarme las habichuelas. Este fin de semana, por ejemplo, tengo un rodaje de publicidad. Por eso, y aunque me gustaría mucho, no puedo estar en el homenaje a mi padre. Hay que estar ahí, cuando te llaman. No me quejo, pero lo que me gustaría, de verdad, es estar siempre haciendo cine.

 

Una película arriesgada

M.J.A./

El ciclo 'Salud, kamarada Bardem', organizado por Kabigorri Bidasoaldeko Ateneoa, en colaboración con el Ayuntamiento de Irún, celebra hoy su última jornada. A las seis de la tarde, se proyectará, en el Centro Cultural Amaia, la película Nunca pasa nada y a las 20.15, tendrá lugar en la sede del ateneo el acto de clausura, al que asistirán la viuda de Juan Antonio Bardem, su hija y su nieto.

La historia de Nunca pasa nada se desarrolla en Medina del Zarzal, donde un compañía de revistas se ve obligada a hacer una parada forzosa, porque la vedette francesa Jacqueline debe ser operada de apendicitis. El doctor que la atiende, un hombre casado con un matrimonio que no funciona, se enamora de ella y prolonga su convalecencia, mientras la compañía sigue su camino. La presencia de la atractiva corista solivianta a los alumnos del instituto y escandaliza a las señoras.