| EL ODIO (LA HAINE) - MATHIEU KASSOVITZ - 1995 | ![]() |
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El joven director francés Mathieu Kassovitz sólo había realizado un largometraje (uno de sus cortos lleva un título muy curioso gramaticalmente:“Fierrot le Pou”, homenajeando a Godard) antes de adentrarse en “El odio”. Hoy día su rostro es más conocido que su habilidad detrás de las cámaras gracias al amor que le profesaba la adorable “Amelie” en la película de Jean-Pierre Jeunet. El tema principal de este film es la violencia (sí, de rabiosa actualidad),pero el trío protagonista (Vinz es judío, Hubert negro y Saïd árabe) justifica su inclusión en un ciclo de cine sobre el encuentro de culturas. Estos tres personajes, carne de cañón en los suburbios de un París sin bohemia, competirán en la carrera de obstáculos que les propone Kassovitz. Pero no todos podrán saltar la última valla, demasiado alta, y estremecerán a los espectadores en los impactantes quince últimos segundos del film. Las referencias a “Scarface” de Howard Hawks pueden ser copia homenaje; “el mundo es vuestro”, “el mundo es nuestro”...pero incluso Brian de Palma quedó maravillado con el personaje del maestro Hawks. Kassovitz está perdonado por ser permeable a la influencia de aquellos directores. Saïd y Vinz son tan inocentes, ambiciosos y esquizofrénicos como Paul En lo técnico, la utilización del blanco y negro, de la fotografía porosa y del sonido directo no es gratuita; aportan verosimilitud al relato, acercan el realismo al documental. Pero acabemos con la voz en off que abre la película en forma de chiste apocalíptico: “Un hombre se arroja desde un piso cincuenta y mientras va cayendo dice: "Hasta aquí no hay problema", pasan los pisos y el hombre continúa en caída libre e insiste "Hasta aquí no pasa nada", "Hasta aquí no está mal" pero más rápido de lo que espera se...” ISRAEL GIL. TALLER DE CINE. Sipnopsis Es la historia de tres jóvenes, Saïd, Vinz y Hubert, que viven en una ciudad cercana a París, que un día despierta en estado de sitio debido al enfrentamiento entre jóvenes y policías. Los enfrentamientos vienen provocados porque un joven de 16 años se debate entre la vida y la muerte tras las torturas sufridas en un interrogatorio policial. Es una crónica de la permanente y lógica guerra que existe entre los radicales y desesperados chavales de la periferia de París y las siempre expeditivas fuerzas del orden. Es la evidencia de la soltura y la fuerza narrativa de un director muy joven y muy rabioso, su certeza de que la policía existe exclusivamente para defender los privilegios de los ricos, y su irreconciliable odio hacia los legalizados usuarios de la porra y de las pistolas. |
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