ARTICULO APARECIDO EN GARA

Mertxe Brosa, 21 años de cooperativismo

   Está trabajando para paliar la subordinación y discriminación que sufre la mujer en el municipio nicaragüense de Malpaisillo

   Metxe Brosa lleva 21 años trabajando a favor de los derechos de la mujer en Nicaragua. Actualmente coopera con Mugarik Gabe y la organización nicaragüense Xchitl Acatl en un proyecto encaminado a acabar con la discriminación que sufre la mujer en el municipio de Malpaisillo. Estos días ha estado en Bilbo invitada por BBK-ONGs, y GARA ha tenido la oportunidad de conversar con la andoaindarra.

   Mertxe Brosa es una andoaindarra que lleva 21 años trabajando en Nicaragua de la mano de la organización nicaragüense, Xochitl Acatl, y Mugarik Gabe para impulsar proyectos de desarrollo humano, encaminados a eliminar la subordinación y la discriminación que sufren las mujeres del campo.

   Desde hace 12 años se encuentra trabajando con las mujeres del municipio de Malpaisillo y asegura que «poco a poco se están recogiendo los frutos al esfuerzo invertido».

   El proyecto nació como un programa de salud encaminado a la prevención del cáncer cérvico uterino, que era la mayor causa de mortalidad entre la población femenina, pero fue evolucionando hasta lograr crear una red de promotoras de salud para la atención primaria en 32 comunidades.

   No obstante, se encontraron con la necesidad de ampliar el proyecto; «vimos que el tema de la salud era un problema importante, pero quisimos darle un carácter más global. Había que impulsar un proyecto que facilitase el empoderamiento de la mujer. Teníamos que darles herramientas para enfrentarse a la vida económicamente, socialmente y políticamente», afirma Brosa.

   De esta forma, se han creado programas para la emancipación de la mujer en la sociedad nicaragüense. Para la ejecución de los mismos, actualmente se trabaja en distintas áreas: la educativa, producción, construcción, organización, legalización, participación ciudadana y desarrollo local.

   Los resultados del programa se están haciendo visibles en la sociedad de Nicaragua. «Antes las mujeres socialmente no estaban nada consideradas. Ahora se ha dado su recuperación como ciudadanas, son conscientes de sus derechos, y se hacen respetar. Me comentan que les llaman doñas», asegura.

   No obstante, conseguir estos resultados lleva muchos horas de esfuerzo y sacrificio, además de tener que inventarse muchas formulas para sufragar los gastos. Sin embargo, Mugarik Gabe ha tenido el apoyo de diversos entes privados e instituciones públicas.

   Brosa comenta que Mugarik es un caso atípico, ya que «desde la fundación de la organización hemos tenido el apoyo de la gente, y eso nos ha hecho avanzar muy rápidamente. Y es que, para este proyecto contamos con la colaboración de la BBK. Además, organismos públicos como Eusko Jaurlaritza, el Ayuntamiento de Gasteiz y el de mi pueblo, Andoain, también cooperan activamente en la financiación de Mugarik Gabe. Pero la gran protagonista es la sociedad vasca».

   En el plano personal, Brosa cuenta con una dilatada carrera en el mundo del cooperativismo. En el 81 fue la primera vez que acudió al país centroamericano, autofinanciandose el viaje y la estancia , y asegura que «me quedé enamorada de esa nación y de su gente, así que pedí una excedencia de dos años y volví a Malpaisillo. Desde entonces esa excedencia se ha convertido en 21 años».

   Pero la cooperante de Andoain no lo ve todo de color de rosa. Desde la perspectiva que dan más de 20 años de experiencia en ese mundo, critica la actitud de muchos jóvenes que acuden a estos paises con la mera intención de pasar un rato agradable.

   «Hemos tenido bastantes problemas con la gente que ha venido a Nicaragua. Son personas que vienen sin formarse y más que una ayuda resultan un problema. Van a vivir la aventura. La gente que fuimos en los 80 somos muy distinta. Teníamos un mayor grado de compromiso, más nivel de entrega. Ahora tienen otra escala de valores».

   No obstante, sigue animando a que la gente ayude, ya que es una experiencia «muy enriquecedora». Eso sí, Brosa aboga por que los que acudan a alguna misión de cooperación vayan «muy preparados y concienciados. Que sean maduros para enfrentarse a las cosas».

   En el caso de Mugarik Gabe, hoy en día, realizan una selección entre gente que desea acudir como cooperante: «elegimos a la gente según el perfil de cooperante que necesitamos. Si queremos funcionar bien no se puede traer a cualquiera», matiza Mertxe Brosa.

   Por otra parte, la diferencia de nivel y estilo de vida existente entre Nicaragua y Euskal Herria es otro aspecto denunciable para la andoaindarra. Así, critica el «derroche» que se da en nuestra sociedad. «En navidades me tuve que salir del Corte Ingles porque me parecía una locura. Creo que todos tenemos que concienciarnos más y dejar el consumismo».

   Hoy, Mertxe Brosa ya se encuentra de regreso a la localidad de Malpasillo para seguir trabajando en pro de los derechos y empoderamiento de la mujer nicaragüense.

Illart ORTIZ

BILBO