Aia (Abril- 2005)

Revista cultural de caracter mensual

Entrevista de la revista AIA a miembros del Ateneo Kabigorri

   Al final de la irunesa calle Peña, junto a las escaleras que suben a la Sociedad Aldabe, se encuentra un local original (el más parecido a un café literario parisino que pueda encontrarse por esta zona), donde hemos observado hace varios años, acuden intelectuales y sabios de peso a dar conferencias variadas, donde se siente una sensación de libertad, al mismo tiempo que se pueden degustar algunas bebidas y un excelente café. Nuestra curiosidad nos lleva a entrevistar a varios socios.

¿Cómo se os ocurrió poner este nombre tan escueto que coincide con vuestras actividades, todo lo contrario de lo que ocurre con muchos libros, que el título no se aviene con el contenido?

   Ateneo proviene del templo de la diosa Minerva de Atenas, lo que es una asociación especialmente dedicada a la filosofía, a la cultura en general y al arte. No hace falta ser sabio para frecuentar este local: basta con amar la sabiduría. Lo que es imprescindible es viajar más por intuición que por cálculo. Es una sociedad sectaria como la nuestra los que intentan elevar el espíritu por encima de lo material, necesitan un cobijo donde encontrarse a gusto.

    KABI, podríamos simbolizarlo con cobijo, resguardo, hogar, lugar de paz y armonía, aunque otros prefieran interpretarlo como madriguera. Tenemos gran respeto por la ética; toda acción o pensamiento carente de ética está destinado al fracaso. La doblez es la peor enemiga de la ética. No pretendemos hacer grandes cosas. Si el futuro podría recordar con agrado, diciendo, "existió un Ateneo llamado Kabigorri" no sería poco.

¿Qué proyecto os anima ahora mismo?

   Es un error actuar a corto plazo. Es el pecado de muchos caídos en un activismo ciego. Por otra parte, el buen pensador no es un universitario repleto de conceptos y teorías. Hoy todos reconocen que el gran bertsolari Txirrita fue un sabio, un pensador original y un profeta. Sin embargo, apenas sabía escribir. La historia está repleta de grandes pensadores que actuaron oralmente sin apenas escribir una página. Fueron sus discípulos quienes lo hicieron. No pretendemos ser dulzones. La vida es lucha, amargura y contradicción, pero sí tener un lugar de paz y esta solo se consigue con amor, asimilando la sabiduría y actuando consecutivamente. Somos, también, reivindicativos: mientras unos tienen cientos de metros para instalarse cómodamente, otros no tienen donde apoyar la cabeza, y no lo hacemos por envidia, sino por ética.

¿Hay un significado especial en lo de "GORRI"?

   GORRI, es un color que siempre está de moda. Las revoluciones rojas fracasaron y dejaron mal sabor de boca. El torero engaña con la capa roja al toro, lo marea, lo mata y se embolsa millones. El marqués rojo se esconde tras el color, tiene miedo de dar el pecho, sabe que no es consecuente. Con el semáforo rojo a veces perdemos la paciencia. La bandera roja en la playa nos desanima. La Cruz Roja se dedica a ayudar. El rojo es el símbolo de los mártires. El coche rojo anima las carreteras, es radicalmente opuesto al negro que simboliza luto, fascismo, tristeza, elegancia, malos presagios. Nosotros hemos elegido el rojo por su viveza, juventud, optimismo, lucha, precaución y un etc. muy largo.

¿Por ejemplo?

   A Kabigorri le hemos añadido el lema: JAKINTZAREN LUMA ASKATASUNAREN HEGOAK, "la pluma de la cultura, alas de la libertad".

¿Tan estrecha veis esa relación?

   Sí, y no solo por estética. Una cosa tenemos clara: que sin autentica cultura no se puede conseguir la libertad. Damos a la cultura el significado que daban los griegos. La cultura es verdad y la verdad es justicia, todo ello en la sencillez. Por eso, nos oponemos a cualquier ministerio de cultura. Tenemos nuestros autores preferidos que han pasado por la criba de generaciones de estudiosos; nos reconfortamos en nuestros maestros y compartimos su misma libertad. También intentamos culturizarnos mediante el teatro. A menudo tenemos representaciones teatrales. Un buen actor o actriz mediante los movimientos del cuerpo y de la mímica pueden decirnos y comunicarnos ideas y pensamientos más penetrantes e inolvidables que una palabra. Nos alerta más el silencio de tanta buena gente que la maldad chillona de unos cuantos. Habría que revisar el término "buena gente".

Por lo tanto ¿la cultura para el pueblo?

   Está claro que en la medida que nos corregimos somos capaces de corregir la sociedad. Pretendemos sintonizar audacia y anonimato. Es la mejor forma de trabajar en grupo; los personalismos están trasnochados y más todavía en una sociedad donde parece todo se ha dicho.

    Nuestra conversación se alargó sin darnos cuenta, pero creo que mereció la pena. Nos despedimos de común acuerdo con está idea: sí, señor, el dialogo debe ser inagotable, es lo que nos distingue de otras especies vivas.